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F1 y The Bear, ¿que tienen en común con la moda?

Maratonista de series y películas

Uno de mis pasatiempos favoritos es ver series y películas. Me encanta la experiencia de ir al cine, pero soy de las que llora y se emociona, pelea, responde.

Las últimas que me han despertado todo tipo de emociones son la más reciente temporada de The Bear y F1, que si bien no soy experta ni en cocina ni en carreras, logran transmitir muy bien lo que están sintiendo los personajes.

¿Que tienen en común con la moda?

Si bien, ninguna de las dos destacan por un vestuario trendy, si es muy adecuado para los personajes y la historia que cada una cuentan. Pero lo que más me llamó la atención es que dentro de la historia ambas plantean la importancia de tener una estrategia.

En ¨The Bear¨ Carmen es muy buen chef, muy creativo y con mucha experiencia, aprendió de los mejores, pero a la hora de aplicar este conocimiento en su propio negocio…pum, se le ocurre hacer un menú dinámico que cambia todos los días, produciendo ineficiencias en las compras, stress en el equipo que no logra aprenderse todas las recetas y prepararlas de manera estandarizada y en el tiempo objetivo porque está cañón tanto cambio, hacen un gasto enorme en cosas como flores, cuando esto no es el centro del negocio, la comunicación no fluye, todos hablan al mismo tiempo y se enojan…uffff. Hasta que llegan a números rojos y les dicen los inversionistas y les dicen que ya estuvo suave de tanto desmadre, que necesitan METRICAS, esto es reducir gastos, tener un menú fijo, no contratar a nadie más, reducir el tiempo de cocción de los platillos, reducir ingredientes y costos por platillo sin que se afecte la calidad (WTF), comunicarse mejor, administrar las reservaciones para tener la mayor capacidad ocupada posible previniendo que se pueden cancelar algunas, tener un plan B para eso, mejorar el servicio de los meseros y sommelier. Les ponen un reloj con las horas que le quedan de vida al negocio y un plazo en el que se harán revisiones, así como y un sistema de post-it de semáforo verde y rojo para que sea muy visible las órdenes que salen a tiempo y las que van con retraso. Por cierto que el negocio original de vender sándwiches, sigue funcionando de maravilla, pero eso es como una línea alterna, sus básicos digamos.

Lo más bonito de esta historia es, que cada uno de los integrantes del equipo se pone las pilas para ver que pueden hacer para mejorar su trabajo, no se echan la pelota el uno al otro, no se desentienden del compañero, empiezan desde su trinchera a ver que tienen que cambiar para hacerlo mejor. El somelier, va a aprender por su cuenta sobre maridaje de vinos, precios, etc. El chef de postres, le da rienda suelta a su creatividad, estudia libros de recetas e inventa nuevos postres. La chef de pastas separa las porciones para sus recetas y se toma el tiempo que tarda en prepararlas, hasta reducir su tiempo significativamente. Carmen el chef principal, define un menú fijo; el administrador prepara su pep talk para inspirar al equipo; los meseros ensayan su servicio y estudian las especiales del día. Sydney, la 2da chef a bordo que es el corazón del equipo, nunca pierde la calma, siempre está ahí y ayuda a sus compañeros. Mientras que el encargado de la parte de sándwiches, estudia sus números y consulta como pueden crecer; la persona que toma las órdenes consigue a Chucky un robot de delivery gratuito. Es decir, todos, absolutamente todos ponen de su parte, de su tiempo, recorren la milla extra, por que su trabajo, su equipo y el éxito del restaurante les importa, es un bien común para todos. En un capítulo, hacen algo muy especial por una familia que va a celebrar un cumpleaños y querían ver nieve en Chicago, el equipo trabaja en conjunto y lo hace posible, entregan una experiencia con alma, porque como ellos mismos describen en un capítulo, todos los clientes son importantes, todos deben ser tratados con esmero, no solo los críticos gastronómicos, porque todos vamos a nuestros restaurantes favoritos cuando tuvimos un día malo para sentirnos mejor, para celebrar ocasiones especiales, o simplemente para pasar un buen momento con la gente que queremos.

En F1 además de ver que bien ha envejecido don Brad Pitt, también muestran como el trabajo en equipo, sin señalar los errores de los demás solo por señalarlos sino como una crítica constructiva y un diálogo abierto en donde se dice que cambios son necesarios para lograr el objetivo que es ganar la carrera, es el camino al éxito. Muestran a un piloto joven, que actúa de forma individualista y como superestrella, que es el protagonista de cada carrera pero no ha logrado ser el líder de su equipo de técnicos. Luego muestran a Pitt, un veterano de carreras, que tiene una forma distinta de hacer las cosas y una estrategia de equipo, si bien toma decisiones arriesgadas sobre la marcha conforme se presentan problemas pero se va ganando la confianza del equipo, conforme los resultados se van dando; hace cosas sencillas como salir a correr con todo el equipo, los defiende y anima cuando hacen algo bien y cuando hacen algo mal, toma el liderazgo del equipo y cede el protagonismo por el objetivo en común del equipo que es ganar la carrera. También el equipo tiene métricas claras: reducir el tiempo en el pit, hacer cambios en el carro para que tenga mejor rendimiento y el objetivo es claro, ganar la carrera. Te gusten o no las carreras, seas o no mirrey, te prometo que esta película te emocionará muchísimo.

Conclusión

En cualquier negocio se necesita una estrategia, se necesitan métricas, un camino bien trazado que señale donde estamos, hacia donde vamos y que puntos debemos seguir para lograrlo. También es necesario tener un objetivo en común, y la conciencia de que cada integrante del equipo está trabajando dentro de su área de competencia, en conseguirlo. En mi experiencia, me ha tocado ver equipos que tienen un líder con una visión muy clara, con una capacidad de comunicación extraordinaria que logra transmitir las metas al equipo, corregir errores y mantener la inspiración cuando las cosas se ponen difíciles y los resultados no se alcanzan. Pero también me ha tocado conocer equipos de divas, donde no hay un objetivo común sino muchos pequeños objetivos individuales, donde la falta de liderazgo y directriz quebranta el esfuerzo y la comunicación de todo un equipo debido a los cambios y bomberazos debido a la ausencia de estrategia y un plan definido a seguir, así como su medición.

Las series y las películas al igual que la moda, venden emociones, no son artículos de necesidad básica, pero las consumimos porque nos hacen sentir bien. Nuestros productos tienen la capacidad de hacer sentir especial a la persona que los usa. La cara de las novias que van a escoger vestido lo dice todo cuando encuentran el ¨the one¨, el que es para ellas. Cuando diseñamos productos, eso es lo que debemos tener en mente, el uso que se le va a dar, a quien va dirigido, que queremos que transmita su imagen al ponérselo, porque si les gusta nos recomendarán y vendrán por mas, pero debemos ser consistentes en el estilo y branding de la marca.

Por eso, aunque siempre he estado en el lado de los villanos o sea los de finanzas :) , de verdad que no decimos las cosas por molestar, no trabajamos con números y presupuestos por ser cuadrados y cortarle las alas a la parte creativa, sino porque queremos que esas grandes ideas se conviertan en productos geniales que construyan una marca sólida y sostenible en el tiempo, para que la gente como mi papá que decía que de la moda no se vive, vea como sí.

PD: saludos al cielo papá